Jueves 15 de octubre de 2015
Vielha es un valle, así que el
sol tarda en levantarse y asomar en lo alto de las montañas. Ya sabía yo que
haría frío y tampoco me importaba remolonear mucho. Abrí la ventana y
efectivamente, a las ocho de la mañana sólo se escuchaba el río Garona correr,
ese río que corre de Sur a Norte, desde el pico Aneto hasta el atlántico de
territorio francés.
Bajé a desayunar. El hotel
Ribaeta estaba perezoso y el único madrugador era yo. A poco que elegí cosas
del buffet y me senté, vino Asier a preguntarme si deseaba café. –Leche
caliente por favor-, elegí que el cola cao sería mi calentador matutino y con
el canal 24 horas haciendo de compañía, desayuné tranquilo y caliente. Los
cristales de los coches aparcados en la calle no lo estaban pasando tan bien.
Buenos días. ¿A que hora amanece por aquí?







